Un chavalín se estira y pone su pie en el asiento de delante, quedando como el más chulo. Entonces pienso: Esa posición no es cómoda. Total, que a los tres segundos baja el pie. Sin tiempo para reaccionar, zas, en medio de un atasco. Lo que me faltaba, la maldita gente que se queda mirando los accidentes...
El móvil empieza a sonar, y parece que se le acaba la paciencia. Ahora solo pienso en la bronca que me va a caer, y en buscar una buena excusa. Todos sabemos que el bus ha pinchado, ¿no?
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