Vistas de página en total

miércoles, 25 de abril de 2012

Misión imposible

Bueno, nos situamos. La siguiente parada es la mía, y estoy sentado al fondo del bus. Necesito levantarme y darle al botoncito, pero me gustaría hacerlo sin volver a dar la nota, porque ya la di antes intentando meter el billete. Y digo intentando, porque el conductor, al ver mi retraso, me dejó pasar sin meterlo.
Llevo la mitad del viaje planeando la acción, y me siento confiado, pero a la primera de cambio, veo que mi plan empieza a fallar. Justamente cuando me doy el cabezazo contra el techo. Bueno ha sido un fallo técnico, no pasa nada. Veo que la gente me mira interesada.
Ya enfilo el pasillo, que es la parte más traicionera. En verdad es lo más parecido al toro loco de las ferias. Le acabo de restregar mi mochila por toda la cara al tío de la derecha, y a la que tenía delante casi le arranco la coleta, cuando intenté no caerme por el cabezazo. Ya cuando me estabilizo, creo que ha pasado todo, pero claro, no me acordaba yo de la bonita rotonda que venía ahora.
Me estaba empezando a poner nevioso. No quería llamar más la atención, solo quería salir de allí.
De repente... VENGA! el conductor pisó el pedal a fondo en la curva, e hicimos un bollo entre dos señoras y yo.
Claro, eso era ya un cachondeo. Al final con tanto obstáculo no llegué a darle para que parase, y ya me quedé con la señoras, que me contaron un poco su vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario