
Me dice mi madre ayer:
- Ahí encima te he dejado el paquete ese para comer. Tiene abre fácil. ¿Necesitas ayuda antes de que me vaya?
- No, tranquila.
- Bueno, tú verás. (se fue riendo, no se por qué).
Y yo no lo sabía, pero me había quedado solo ante el mayor reto de mi vida: abrir un abre fácil.
Es que te la lían, porque tú lees `abre fácil´ y te confías. Pero cuando lo vas a intentar, se te quita la sonrisa de la cara, y te empiezas a cabrear.
¿Quién es el gracioso que fabrica eso? Es que unas narices abre fácil.
Yo tenía bastante hambre, y ahí estaba, sin poder abrir eso. Estaréis pensando que por qué no cogí unas tijeras. Eso nunca, porque sería una humillación. Eso lo tienes que abrir con tus propias manos o dientes sea como sea.
Al final lo conseguí. Mañana tengo cita con el dentista.
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